Introducción

Latacunga, ciudad incrustada en medio de los Andes ecuatorianos, en América del Sur, guarda en su seno una manifestación de su religiosidad popular única, llena de elementos culturales, sociales y folclóricos llamada  “Santísima Tragedia” o  “Fiesta de la Capitanía”, más conocida como “Comparsa de la Mama Negra”. Representa un acto devocional a Nuestra Señora de la Merced.


A la llegada de la conquista española, los pueblos que habitaban estas regiones tenían diversos rituales relacionados con sus observaciones astronómicas, constituyéndose en el eje de su espiritualidad y religiosidad, es así como existían ceremonias y más expresiones culturales, los días cuando el sol proyecta su radiación perpendicularmente hacia la tierra: el 21 de junio –solsticio de invierno- “El Inti Raymi”; y el 21 de diciembre –solsticio de verano- “El Kapaj Raymi”; y cuando el sol se proyecta en los hemisferios norte y sur, perpendicularmente al trópico de cáncer y de capricornio: el 21 de marzo – equinoccio de primavera- “El Pawkar Raymi”; y el 21 de septiembre – equinoccio de otoño- “El Coya Raymi”.

 
La conquista española, buscaba la extirpación de las idolatrías y de las costumbres paganas, reemplazaron éstos rituales con celebraciones religiosas diversas como: Navidad, Corpus Christi o la veneración a la Virgen de la Merced, manifestaciones visibles en el  sincretismo religioso de nuestros días, que enriquecen nuestra religiosidad popular.


Según Eduardo Paredes Ortega :

La fiesta, instituida por la devota María Gabriela de Quiroz dueña de la hacienda Cunchibamba y molinos en el barrio Caliente cobraba vigor con el acto religioso, redoble de campanas y comedias de irónica ridiculez, invenciones pergoñadas con infalible imitación".

Doña María de Quiroz pedía: que el día nueve de diciembre y no otro se celebre dicha fiesta del Volcán”.

Continúa

Bajo la égida de Tomas Páramo, Comendador Mercedario, el primer Auto sacramental, entre religioso y pagano, tuvo lugar en la plazeta de Mercedes, junto a la puerta lateral del antiguo templo, donde se concretó la función sobre un cobertizo; posteriormente, la consabida procesión con la Señora de la Merced, Patrona y Abogada del Cerro Cotopaxi".  




En el S. XXI, la Mama Negra es una celebración en la que se rinde homenaje a la Virgen de la Merced a quien conceden según cuenta la tradición,  la gratitud y reconocimiento por la protección en uno de los procesos eruptivos del Volcán activo más alto del planeta, el Cotopaxi.


Esta fiesta se lleva ha cabo a finales de septiembre, los días 23 y 24, cuando la Iglesia Católica conmemora a   la Virgen de la Merced.
 
 

Origen

Durante la colonia fueron introducidos a estas tierras,  por los españoles colonizadores,  un  grupo de negros de procedencia africana, para el trabajo en las minas de oro ubicadas en la parte noroccidental de la ciudad de Latacunga, en el sector de Sigchos. (Sarapullo). Este hecho despertó profunda impresión en los habitantes del sector, aborígenes y mestizos, quienes empezaron a dramatizar y representar ciertos acontecimientos, y a ciertos personajes cotidianos, asociándolos a sus festividades y manifestaciones religiosas.


El origen de la Mama Negra se pierde en el tiempo, en una mezcla de representaciones populares, mestizas, paganas y religiosas; aborígenes, africanas y españolas; las mismas que con sus personajes, ritos, atuendos, música y baile; dan vida y perduran con los años, tan singular expresión de los sentimientos espirituales y religiosos del pueblo latacungueño, rememorados cada año desde el S. XVII, en reverencia y devoción a la Virgen de la Merced, patrona de la región.

 

Cuando en 1742, el Cerro Cotopaxi convulsionó sus entrañas enfermas, los latacungueños  con resalto incontrolable buscaron refugio en la Virgen de Mercedes, proclamándola Abogada y Patrona del Volcán, con más el juramento de celebrar fiestas de toros y comedias en dicho Asiento”. Manifiesta Eduardo Paredes Ortega, y continúa “ el origen de la Santísima Tragedia, cabe glosar la siguiente escritura notarial” “En el Asiento de Latacunga, en diez y ocho días del mes de diciembre de mil setecientos cuarenta y dos años, ante mi el Escribano Público del Cabildo y de los testigos de suso escritos; Doña Gabriela de Quiroz, vecina de este dicho Asiento, a quien doy fe y conozco, dijo que movida de los resaltos que continuamente esta dando el cerro Cotopaxi con las avenidas tan grandes de agua que hecha, ya con el fuego que continuamente arrojando y amenazándonos una total ruina, ha deliberado coger por medianera a Nuestra Señora de Mercedes y Abogada, para que interceda con su Sanísimo hijo y apasigue las iras que tan justamente esta librando contra este miserable pueblo, con el título de Nuestra Señora del Volcán, haciéndole anualmente fiesta …"    


 
Por tanto en el año 1742 se produce la erupción del Cotopaxi y los habitantes proclaman a la Virgen de la Merced como "Abogada y patrona del Volcán" y juran celebrar una fiesta  anual en su honor, a la que asocian las tradiciones y manifestaciones culturales y folclóricas propias de sus comunidades, motivo por el cual se la conoce también a esta manifestación como “La Santísima Tragedia” o “Fiesta de la  Capitanía” pues es el capitán el personaje central de la misma, quien ejerce la autoridad y poder político y religioso.

 

Celebración


“La Santísima Tragedia” o “Fiesta de la Capitanía”, más conocida como “Comparsa de la Mama Negra”, es un acto devocional a Nuestra Señora de la Merced, cuya celebración se centra en prácticas rituales en el ámbito local mediante vivencias colectivas de todo tipo: tradiciones populares, festividades, procesiones, ritos de paso, música, danza, elementos de la vida cotidiana: gastronomía, indumentaria, etc. La “mama negra” es una clara expresión de la religiosidad popular de nuestro pueblo.


La fiesta misma estuvo a cargo, en sus inicios por los “priostes” siendo el prioste mayor quien cumplía el rol de “Capitán” –el gasto económico que demanda esta celebración, modificó ésta figura- en la actualidad las vivanderas del Mercado Pichincha del Barrio La Merced de la ciudad de Latacunga, y más devotos de la Virgen de la Merced, son quienes en su deseo de expresar gratitud –por los favores recibidos- se involucran en la organización y participación activa en esta celebración. El eje central constituye los rituales de veneración a la Señora de la Merced, que lo cumplen en diferentes momentos y lugares del recorrido.


El 23 de septiembre, luego de los preparativos realizados con mucha anterioridad por la directiva pro fiesta,  inicia en horas de la madrugada con los preparativos y toques finales de la celebración que comprende entre otras: arreglo y vestimenta de todos los personajes, preparación y alimentación de los mismos y a sus acompañantes, recepción de bandas de música y grupos de danza, etc. Ya en horas de la mañana con la llegada de los personajes al sitio de encuentro inicia el desfile de la comparsa por las calles de Latacunga en dirección al barrio de la Merced, sitio en el cual esta prevista la realización del homenaje de saludo y veneración por parte de  los personajes principales: Capitán, Abanderado, Ángel de la estrella, Embajador, Rey Moro, Mama negra, en la plazoleta del mismo nombre.


A la salida lateral del templo se ubica la imagen de Nuestra Madre de la Merced, en un escenario improvisado demarcado por curiosos y devotos, recitan coplas a la Virgen de la Merced, expresando su saludo, veneración, agradecimiento y peticiones, acompañado de  bailes y danzas luego de cada una de ellas, a pedido del negro loero, quien acompaña al personaje, y al grito de “banda corta” o “banda Larga” inicia el baile dando vueltas alrededor de este campo.


Cada personaje derrocha efusividad y alegría junto a sus negros loeros, en tanto las comparsas y más miembros de la comitiva continúan con su recorrido festivo por las calles de esta ciudad, que recibe a propios y extraños, en un abrazo de hermandad, fraternidad y solidaridad, dirigiéndose al “Calvario” sitio en el cual también esta previsto realizar el segundo ritual de honores, al pie de la imagen de la Madre de la Merced que se levanta en este sector privilegiado de la ciudad, tanto por la vista panorámica que la misma ofrece, como por el hecho de ser considerado un sitio de seguridad en la posibilidad de un evento eruptivo del volcán; mientras el sonar de voladores y camaretas anuncia a sus pobladores que la “mama negra” ésta ya en las calles de ésta tierra Latacunga.
 

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